Tu idea es importante, pero no tanto como crees - Josep Darnés | CREC

Tu idea es importante, pero no tanto como crees – Josep Darnés

Dicen que el emprendedor normal se obsesiona con el dinero y que el emprendedor brillante se obsesiona en tres aspectos: aportar valor, ser disruptivo y dormir bien por las noches. “Show me the money!”. Esa famosa frase que no para de repetirle el personaje de Tom Cruise al de Cuba Gooding Jr. en la película Jerry Maguire (Cameron Crowe, 1996), podría ser el mantra para la mayoría de emprendedores, que obsesionados con la subsistencia, aspiran a ver dinero lo más pronto posible. A colación de esta prisa, un emprendedor bastante conocido de Barcelona me dijo un día: “Josep, emprender es un deporte de ricos”.

De hecho, si atendemos a las estadísticas, lo normal de emprender no es el éxito, sino el fracaso. Y es que así lo muestran: el 90% de las startups fracasan en EEUU y creo que no andamos tan lejos por estos lares. Emprender no es sólo montar una startup – que tiene unas características de contexto y crecimiento determinadas – , pero estas son el ejemplo de que una visión cortoplacista a la hora de emprender no es una buena compañera de viaje.

 

 

Las verdaderas claves para que una startup funcione

 

Entonces, ¿cuáles son los factores más importantes para determinar el éxito a la hora de emprender? Bill Gross, emprendedor y fundador de la incubadora Idealab, quería descubrir qué era lo que hacía triunfar a las startups. Para ello analizó de manera sistemática en 200 startups con distintos niveles de éxito, cuáles habían sido los factores (reales) que más habían influido en el éxito de éstas. Y los resultados fueron, como mínimo, sorprendentes.

 

“El factor más importante: estar en el lugar adecuado en el instante adecuado”

 

El primer factor era acertar en el timing, es decir, “estar en el lugar adecuado en el instante adecuado”. Ese momento oportuno, esa ventana de oportunidad que se abre y… ¡Bingo! Aquí factores como el conocimiento del mercado, la intuición, el azar o la alineación de los astros pueden jugar un papel fundamental, ya que ¿cómo saber si es el momento adecuado? ¿Era Whatsapp mejor que sus adversarios Telegram o Kik? ¿O Facebook mejor que otras redes sociales que salieron a posteriori? “Seguramente no, pero ambas acertaron en el momento”, lo que se llama la ventana de oportunidad. Ésta, en el mundo digitalizado aparece y desaparece cada vez a una mayor velocidad. A veces se trata de ser los primeros, pero en muchos casos no es así.

Gross pone el ejemplo de Airbnb. Esta salió en el pico de máxima recesión económica, coincidiendo con el momento que más personas necesitaban dinero extra y estaban dispuestas a alquilar las partes infrautilizadas de sus casas que en épocas de bonanza no hubiesen alquilado. O Uber, que acertó justo el momento en que había personas dispuestas a hacer dinero extra haciendo de chófer para otros. Así se dieron cuenta que su coche estaba parado un 95% del tiempo.

En cambio, el mismo Gross lamenta que su aceleradora intentó lanzar una plataforma de vídeo en streaming demasiado pronto: el ancho de banda y lo códecs de vídeo no eran adecuados aún. Dos años después, cuando ya existía la tecnología adecuada, tres jóvenes empleados de Paypal, lanzaron por su cuenta una plataforma llamada YouTube. Ellos sí acertaron con la ventana de oportunidad y su empresa fue comprada dos años después por Google por 1.65 billones de dólares.

 

“La buena idea es una condición necesaria, pero no suficiente”

 

En segundo lugar, Gross obtuvo que entre los factores de éxito estaba acertar el equipo humano, así como los procesos de ejecución y la calidad de la plataforma, que dan sostén a todo su funcionamiento. Sin personas no hay empresas. Parece lógico ¿no? En tercer lugar, estaba el hecho de dar con una idea disruptora de verdad. Esto ya es más sorprendente y podría pensarse que tener esa “gran idea” es lo más importante. Y es verdad, pero sólo en parte: la buena idea es una condición necesaria, pero no suficiente. Como hemos visto si esta idea no aparece en el momento oportuno, por genial que sea, tendrá pocas posibilidades de triunfar. Y si tu idea es genial pero o bien no tienes las personas adecuadas con quién ejecutarla o no actúas en la dirección correcta, “tu gran idea” se irá al traste en menos tiempo de lo que crees.

En cuarta posición está el modelo de negocio, que como dice Gross no es tan importante ya que muchas empresas nacen sin modelo de negocio y éste se va constituyendo a medida que el cliente va demandando. O aunque se tenga uno es muy habitual, incluso necesario, ir pivotando de modelo a medida que se conoce más a quién va dirigido nuestro producto.

 

“El ego es el mayor aliado del emprendedor, pero a su vez puede ser su peor enemigo”

 

Y por último, muy por debajo de todas las demás, aparece la financiación. De hecho, tal y como concluye Gross, si en gran medida los otros factores se aciertan y hay tracción, es relativamente fácil encontrar financiación en la actualidad. Que la financiación esté en último lugar tendría que hacerte pensar: si como emprendedor vas despavorido de evento en evento, ofreciendo parte del pastel a inversores que huelen la sangre a kilómetros, soltando tu pitch a cualquiera que tenga un par de minutos y sufres de insomnio obsesionado con esa primera ronda que permitirá costear el alquiler del coworking y pagar las nóminas de los próximos seis meses… Ojo, es probable que hayas perdido foco de lo que es importante y tienes que disponer de un tiempo en el que el dinero no sea lo más relevante.

 

Slide del TED Talk de Bill Gross sobre los factores de éxito en Startups (2015)

 

El ego es el mayor aliado del emprendedor, pero a su vez puede ser su peor enemigo. Enamorarse excesivamente de la propia idea, del hecho de convertirse en emprendedor u obsesionarse en conseguir la financiación puede hacer perder perspectiva de what matters most. La realidad siempre termina por imponerse y, como hemos visto, los mecanismos hacia el éxito son los descritos por Gross, no tanto de lo genial que sea la idea que tengas en mente. Tal y como avisa Ryan Smith, fundador y CEO de Qualtrics: “Tienes que estar 10 años haciendo boostrapping antes de dar pitches a inversores.” Tal vez, ahora se entiende mejor la frase de mi amigo: “Emprender es un deporte de ricos”.

Josep Darnés

Josep Darnés

josepdarnes@gmail.com

Josep Darnés (Figueres, 1976) es ingeniero de caminos, tiene un máster de Digital Business por ESADE y es coworker de CREC. Ha proyectado obra pública, ha dirigido videoclips, ha vivido en varios países y ha sido adicto a la autoayuda y al crecimiento personal. Sobre este tema ha publicado recientemente el libro "La burbuja terapéutica" (Arpa Ediciones, 2018). Ahora, además de escribir un segundo y tercer libros, organiza punk talks y hace memes. Puedes visitar su web en: http://josepdarnes.com/

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